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miércoles, 16 de octubre de 2013

Ida y vuelta

Escribo estas líneas desde el aeropuerto de Barajas (Madrid), algún día le dedicaré una entrada de blog a este aeropuerto…se va a enterar  AENA.
Me voy a Senegal, otra vez, después de pasar un mes en casa. Se hace extraño partir otra vez, repaso mentalmente lo que hice en estas 4 semanas, siempre queda el regusto amargo de la gente que no viste, o con la que te hubiera gustado estar más tiempo. O tareas pendientes, volveré, no hay duda, pero comencemos por el comienzo.



La llegada: La llegada a Santiago fue muy tranquila, amortiguada quizá por varios días de comodidades Dakaroises. Cuando vuelves a tu casa después de tanto tiempo (7 meses) te fijas en cosas, otra vez. Cotidianeidades que se nos escapan a diario, se ven de otra manera en los ojos de un “extraño”. Lo primero que te choca como un tren de mercancías es el idioma, volver a entender absolutamente todo lo que escuchas a tu alrededor. Oír las estupideces de una guardia civil en el arco de seguridad, concretamente, lo comparto con vosotros pues soy hombre generoso, sobre como dejó anonadados a todos sus compañeros beneméritos con un vestido en la boda de uno de sus compañeros y la moña que se cogió; a grito pelado, mientras lo intercalaba con el martilleo de “Cinturones, botas, todo lo metálicoooo.
En la recogida de equipajes coincidí con el gran Rosendo Mercado, con todo su grupo, quise decirle algo pero después de día y medio de viaje…mejor ahorrar saliva.

 Mi equipaje no llegaba, hasta que caí en la cuenta que los vuelos internacionales, de donde venía mi maleta, no yo, tienen una “recogida especial “ . Un guardia civil, me pregunto que si llevaba drogas o armas, tabaco o semillas… llevaba tabaco, “droga?o solo tabaco” mmmhhh pensé en hacer la gracia de el tabaco es droga pero los aeropuertos me dan demasiado respeto sobre todo los que tienen policías dentro. Lo bueno vino cuando tuve que explicar lo que es el aceite de Karité (eso no pasa ni de coña pensé) pero le debí de parecer convincente. “El Karite es un aceite que se extrae de la semilla del árbol Vitellaria paradoxa  y bla blabla” Quizá el guardia usara karite para tener las manos hidratadas?Pensé para mis adentros mientras soltaba una sonrisa maliciosa. No sé cuanto karité pasaría por allí pero era lo más raro que llevaba en la maleta sin duda.

Estancia: Vuelves a casa y todo lo que era familiar se envuelve de un tono oscuro, no por el ambiente, si no por el color, sencillamente. En Senegal todo es brillante, los colores son brillantes de plástico chino (que no fino) y la ropa de la gente de todos los colores. Es un símbolo de África dicen, cuantos más colores más países.

 Mi trabajo en Senegal es la preservación de la biodiversidad de una reserva, tratar de mantener el equilibrio entre extracciones y regeneración a la vez que se mantiene el hábitat para la fauna salvaje. OK, vuelvo a casa y el monte es una plantación de eucaliptos, no un bosque, una plantación. ¿Cuándo ocurrió? Me pregunto, ¿cómo dejamos que pasara? Cuando el monte tenía más utilidad que la puramente maderera (para pasta de papel, la peor calidad) el monte no ardía como en los últimos años. No ardía por que tenía utilidad pública, para todos lo que lo explotaban, ahora son un montón de plantaciones en línea, menos útil para todos y sin ningún equilibrio. Volverán  los gonypterus a arrasarlos, no tengáis dudas, es una barra libre para los parásitos. Recuerdo conocer un chico francés en Montpellier que había pasado en bicicleta por la costa de España y había parado en Viveiro a pasar unos días antes de retomar el camino hacia Portugal. Le parecía un gran contraste la belleza del entorno y que el bosque estuviera tan degradado. Me iba a salir un “xa…” pero no supe que contestarle. A veces NO me levanto con ganas de invadir Polonia.

El resto de la estancia me la pasé de visitas a amigos, retomando buenas sensaciones de pasear a mi perra, abrir una nevera!!, o beber Estrella Galicia. Casi toda mis conversaciones giraron muy a mi pesar sobre mi estancia en Senegal. Lógico, acabada de volver pero tengo más cosas que contar que eso…no?

La vuelta a Senegal: Cuando estás 7 meses en un sitio y vuelves a tu casa para un mes solamente, pasas la 1 semana adaptándote, la siguiente disfrutándolo y las dos siguientes planificando la vuelta al sitio en el que estabas…Así fue…haciendo compras para mis “hermanos” africanos, compañeros de trabajo, y alguna sorpresilla que les llegará en breve. Y la visa biométrica. Ay la visa, el gobierno de Senegal creó una web desde la que es posible gestionar este documento. El problema es que no funciona nada bien, está frecuentemente saturada y los tiempos de respuesta son muy lentos, cuando los hay…Así viajé a Dakar, sin visa, con los dedos cruzados y el corazón a ritmo de cumbia. Darle la oportunidad a un poli corrupto de estafarte, teniendo razón!, y no inventándose tasas o leyes imaginarias es un caso poco corriente. Así me imaginaba a mí mismo, como un pescadito, o un caramelo para cualquier poli con pocos escrúpulos. La llegada al aeropuerto fue en tropel, empujando, amontonados, como reses camino del matadero. Solo les faltaban varas de sauce en la mano. En filas sin sentido esperamos nuestro turno, cada fila podía tener 3 o 4 personas en paralelo, la burbuja de espacio necesaria para cualquier europeo cuanto más al sur vas más pequeña se hace. Y con 30 kg de equipaje sudando la gota gorda, a punto de llegar a la oficina de visados un eficiente guardia senegalés, levantó la voz y nos permitió salir a todos sin visa, los cientos de personas que se apretujaban en el pequeño local del aeropuerto nos miramos sorprendidos. Una máquina no funcionaba bien, me pareció que realmente ya era un poco tarde y los guardias estaban un poco aturdidos con la que se les venía encima. Mañana por la mañana! Gritaban, no hay como un poco de solidaridad senegalesa.

No me gustan los aeropuertos, el de Dakar menos y las decenas de taxistas que te arrastran a sus vehículos menos. Es una lucha constante, me ví en tercera persona, discutiendo a grito pelado con los taxistas, convenciéndolos de que no me iba a subir en su taxi por más que me insistieran en que me conocían y así anduve media hora, hasta que me vista mi hostilidad hacia el transporte público senegalés dejaron de insistirme y de tirarme de las mangas de la camiseta. Cada taxi que paraba se ofrecía a llevarme pero ninguno sabía dónde estaba el Poulagou, el auberge donde me hospedaba, me senté hable con un grupo de senegaleses que también esperaban taxis y la suerte del viajero, un taxista si que sabía donde estaba, precio multiplicado por 5 eso sí, que después de una dura negociación dejo en 1000 CFA todavía un poco alto para la tarifa normal pero siendo “blanco” no puedes esperar más…


Llegué al Poulagou con olores a pescado, al mar que ya pod
ía escuchar y a cordero muerto. El Tabaski se acercaba y… es una historia que os contaré otro día.

sábado, 1 de junio de 2013

Casamace III y fin

Aquí despertamos, otro día lleno de expectativas. El plandel día ya lo habíamos acordado la noche anterior; en medio de bailes y risas con vino de palma en la pequeña  playa de Ehidje. El plan era sencillo como el mecanismo de un sonajero. Pescar, ir a la isla, cocinar y seguir festejando todo lo que hubiera que festejar, sin motivo aparente…qué importancia podían tener los motivos estando en Casamance!!
Desayunamos fuerte en el restaurante de León; un diolla de libro, fuerte, amable y ya muy acostumbrado a tratar con tubabs. El plan en teoría era sencilla, compartir gastos y esfuerzos pero sinceramente no me veo sacando ese pececito del agua. Un capitán, capitán de mercante se diría por el tamaño. Las provisiones comenzaron a llegar y con el arroz, agua y el pescadito todavía coleante a nuestros pies salimos en la piragua motorizada.

lunes, 13 de mayo de 2013

Casamance II



Cuando desperté ví los inexpresivos ojos amarillos de una cabra. Aquella maldita cabra había estado toda la noche intentando acabarse los escasísimos restos de un bote de mayonesa, con el consiguiente ruido que aquello generó, recuerdo vagamente haberme levantado para espantarla, intentando a la vez no despertar a las compis de viaje que increíblemente todavía dormían; ASHA, ASHA!!Grité, palabra que en Senegal conoce todo rumiante, universal, quiere decir que si no te mueves te vas a llevar una pedrada, es lo que mejor funciona en este país sin lugar a dudas. La cabra cedió y malhumoradamente dejé el bote unos metros más lejos, funcionó. Pude seguir durmiendo en aquel suelo inesperadamente confortable.


sábado, 4 de mayo de 2013

Casamance I



















En los 2 meses que llevo viviendo en Senegal apenas había salido de la región de Kedougou, en la que trabajo. La semana anterior aprovechando la coyuntura de tener que renovar visado me tomé unas merecidísimas vacaciones en Casamance. Más bien nos tomamos, los viajes mejor compartidos. Este es el equipo, 5 chicas, guapas, simpáticas, despiertas, inteligentes y limpias (¿se nota que son compañeras de trabajo?) Viajar con chicas tiene su lado bueno y su lado menos bueno que os contaré
mas adelante.
6 personas, el número ideal para viajar en Senegal. Llenas los "taxis" 7-place al instante y evitas largas esperas en las estaciones, en las que siendo blanco te agobian vendiéndote de todo e intentando llevarte al hotel de su familia.Así que así salimos, de buena mañana (7:30!!) en un 7-place destartalado que llevo a todo el grupo y nuestras ilusiones de playa y buena comida hasta Kaolak dejando atrás Kedougou, Tambacounda y los rigores del infernal calor subsahariano, bien acompañados por 4 ovejas en el techo que parecían tornarse filetes por momentos.
El ferry que debíamos coger para cruzar el río Gambia, el país que le da nombre y renovar el visado, todo eso antes de las 8. Quemando etapas y 7-place llegamos al puesto fronterizo entrando ya en Gambia. Al poli gambiano que asomaba la cabeza por dentro de nuestro ya querido 7-place, se le iluminaron los ojos, creo que llegué a ver el símbolo del dólar reflejado en las pupilas del aguerrido defensor de la ley gambiana. 6 blancos!Frontera a punto de cerrar, negocio seguro!Gambia!Ese país absurdo, encayado dentros de Senegal, solo se explica por una torpe descolonización llevada a cabo por unas avariciosas manos francesas e inglesas.  Un seco "Get out!" nos sacó del aturdimiento general en el que estabamos sumidos, con las piernas entumecidas al menos despertamos mentalmente, un puesto fronterizo no es un buen sitio para pasar la noche amigos!En 15 min salía el último ferry, 5000 CFA y "agilizarían" el proceso que simplemente era su obligación hacer, sellar nuestros pasaportes. Sabiendose en una posición fuerte para la negociación el energúmeno de turno, nos explicó gritando y meneando nuestros queridos pasaportes en frente de nuestras narices que debíamos pagar y cuanto antes. Apuramos nuestra suerte y en unos minutos y después de mucho rogar el amigo nos dejó comprar su amabilidad por 2000 CFA (3 euros cada uno) No parece mucho pero después de cierto tiempo en África ya es una cuestión de orgullo. Saltamos al 7-place, raudos y veloces las 8 personas y las 4 ovejas fuimos adelantando camiones, filas sin fin de camiones, con sus conductores ya vencidos, tomando té y charlando ruidosamente casi debajo de ellos. El 7-place aceleró hasta dar la impresión de que partirse solo en 2 trozos podría significar tener suerte. Una luz en el río, que no sabíamos si se acercaba o se alejaba no me tranquilizó mucho¿se acababa de ir o llegaba?...Llegaba!! Al otro lado del río más y más camiones, filas sin fin de ellos. La señora que compartía la única plaza del 7 place que dejábamos libre iba sentada delante, una mujer africana de edad indescifrable, orgullosa, tan erguida que pensé en lo saludable que tenía que tener la espalda, no se movió en todo el viaje. Unos 20 minutos después de dejar el puesto, llegamos a Senegal, era donde nos deberían de sellar el visado de entrada, lógico, pues no, los guardias dormían a pierna suelta!!14 horas de viaje después despertamos a los guardias senegaleses que muy amablemente y entre bostezos sellaron (al fin!!) nuestros pasaportes. Estabamos listos para las vacaciones!!
El conductor del taxi brousse no hablaba mucho, solo nos apuraba a subir cuando él tenía prisa pero no nos daba ninguna información sobre distancias o por donde andabamos hasta que de repente paramos, otra vez en medio de una nada oscura, apenas iluminada por el neón de un hotel además
de las farolas de amenazaban con dejarnos aún más a oscuras, esas luces iluminaban un enorme cartel que decía STOP, carretera cortada, ibamos a pasar la noche en la carretera. En Casamance hay un grupo de "bandidos" realmente grupos independentistas armados
que asaltan de vez en cuando coches que pasan por la noche´, esa era la razón de la parada. 15 horas de viaje después, el suelo del porche que nos ofreció una de las señoras que vendía bocadillos me pareció el suelo más blando que recordaba hasta el momento. Recuento de personas 8, recuento de ovejas 3, vaya, después de ese viaje una de las ovejas había pasado a mejor vida, o alguno de los guardias se la habría quedado en compensación por un soborno tan bajo, puede que pastando en las verdes praderas de la costa de Gambia, en eso estaba cuando se me cerraron los ojos en el porche de una vendedora de bocadillos de tortilla francesa :)