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lunes, 2 de diciembre de 2013

Consejos vendo, consejos compro.

Hola amigos, volveré a casa en Viveiro (excelencia turística ;) en  unos 10 días. Estuve en casa a comienzos de Otoño y las preguntas que te hace la gente y sus preocupaciones me hicieron reflexionar así que decidí escribir algo sobre ello.

Cuando viajas a un país en desarrollo, del tercer mundo, pobre, país del sur...lo que queráis, hay mil y un eufemismos para casi todo lo qu
e está fuera de Europa y América del norte. Tu familia, amigos y autoridades oficiales te dan todo tipo de consejos y trucos de viaje.

 Se podrían dividir en dos tipos:

Seguridad: Todo el mundo cree que te va a pasar algo, que corres un riesgo mayor que en un barrio chungo de Madrid o Barcelona. Dentro de estos consejos se podría subdividir en 2:
 
      Subtipo oficial: "Procure no viajar de noche o en solitario, no viaje en un solo vehículo por la alta posibilidad de accidente y/o avería"
      Subtipo familia/amigos: "¡¡Te van a secuestrar!!"
   
       Subtipo oficial: "Tenga cuidado con objetos de valor sobretodo en áreas muy pobladas."
       Subtipo familia/amigos: "Cósete un bolsillo por dentro de los pantalones, mi primo lo hizo."

Higiene: En esto si que hay que tener cuidado, los estandares de limpieza suelen variar mucho de un sitio a otro, es curioso como varía el concepto de "limpio" para un japonés, un español o un liberiano.

     Subtipo oficial: "No coma alimentos frescos sin cocinar"
     Subtipo familia/amigos: "Como en casa no vas a comer, eso seguro"

     Subtipo oficial: "Evite puestos de comida callejera y beba solo agua embotellada"
     Subtipo familia/amigos: "Llévate jamón, chorizos, un saco de patatas..."


Podría seguir hasta el infinito, los consejos de los dos tipos son bienintencionados y muchas veces aciertan, de hecho al final, aunque te haga gracia algunas cosas, acabas haciendo tus propias tonterías. No hay mejor lección que la que se aprende sobre la propia cabeza. Muchas veces los consejos de amigos/familia vienen de la imagen que todos tenemos de África en la memoria colectiva y casi siempre con exceso de preocupación. En el caso de las agencias suele ser para cubrirse las espaldas de demandas y a veces un arma diplomática para favorecer o perjudicar a algunos países (el Reino unido, desaconsejaba la visita a España por el riesgo del terrorismo, un amigo tayiko estaba preocupado por eso y me preguntaba si era posible que lo secuestraran en transporte público...oh la la...)

En cuanto a los consejos, se agradece traer comida de casa, sobretodo a un sitio en el que apenas comes otra cosa que arroz con una salsa, pero no te va a durar 7 meses, y al final se convierte en una constante racionación de comida. ¿Evitar comida de la calle? Que hacer si no quieres seguir comiendo arroz y no siempre se puede comer otra cosa que en los puestos callejeros. ¿No ir a Casamance? Si es cierto que hay un grupo terrorista, pero la presencia militar es simplemente excesiva (hay un control cada km) y es la mejor zona de playas de Senegal. De hecho la misma persona que desaconseja viajar allí, viaja habitualmente allí a visitar a su noviete Diola...

Salir de tu casa  a la calle es un riesgo, pero no nos convertimos en hermitaños por miedo a eso. Besar o otra persona es un riesgo, pero como evitar un placer así. Conducir un vehículo es arriegadísimo, mueren miles de personas al año solo en nuestro país, pero como desplazarnos en largas distancias.

Viajar es un placer y tiene riesgos. Riesgos y un precio, un precio en forma de euros y otro que pagas en euros de diarreas, en yenes de vómitos,en dólares de malaria y como no en CFA de sustos...siempre quedan facturas por pagar...

Pero familia, amigos, autoridades y agencias internacionales.


                            "Quién no arriesga no gana"





jueves, 31 de octubre de 2013

Lemur no cata

Iba a hacer una sesuda entrada sobre los miedos a enfermedades en un país africano el instinto de supervivencia y esas cosas hasta que los acontecimientos de la última semana cambiaron mi idea.

Es que , amigos, cuando viajas conoces gente, alguna interesante, otra menos y de vez en cuando llegas a hacer amigos. Amigos que también están de viaje, persiguiendo sueños, viviendo aventuras, explorando el mundo y a ellos mismos. Ellos y uno mismo tenemos una historia que contar, un por que del viaje, aunque no lo sepan aunque no lo sepas ni tu mismo. Coincides con ellos un tiempo, quizá compartiendo el mismo sueño o la misma aventura, viviendo en el mismo espacio, compartiendo penas y alegrías. El tiempo corre rápido y despacio, paradójicamente, cuando te das cuenta ya has desarrollado rutinas, comentarios cómplices, las bromas “personales”, que identifican al personaje, que nos dibujan indirectamente, más de lo que pensamos.

Al final, otra vez, una maldita vez más, los caminos se separan, atrás quedan recuerdos imborrables, aventuras vividas, fiestas, conversaciones bidones de agua cargados, risas hasta las tantas, office, gazzelle y pastis.

Por desgracia, o por fortuna de haber conocido a gente que merecía la pena conocer, esto me ha pasado alguna vez. La experiencia de estas situaciones me dice que por desgracia el trajín de la vida hace que vayas perdiendo contacto
, que los recuerdos se erosionen hasta quedar un agradable aroma de buen tiempo pasado, me decía un amigo de un país muy lejano, que la gente deja páginas en blanco en el libro de tu vida o escoge seguir escribiendo en él. Quizá sea verdad, en tout cas, de los amigos que no necesitan ser invitados a tu casa por que saben que lo están, no necesito explicaciones.

A perri?Mi perraka.


Para el Lemur no cata. Apertas meu!

miércoles, 16 de octubre de 2013

Ida y vuelta

Escribo estas líneas desde el aeropuerto de Barajas (Madrid), algún día le dedicaré una entrada de blog a este aeropuerto…se va a enterar  AENA.
Me voy a Senegal, otra vez, después de pasar un mes en casa. Se hace extraño partir otra vez, repaso mentalmente lo que hice en estas 4 semanas, siempre queda el regusto amargo de la gente que no viste, o con la que te hubiera gustado estar más tiempo. O tareas pendientes, volveré, no hay duda, pero comencemos por el comienzo.



La llegada: La llegada a Santiago fue muy tranquila, amortiguada quizá por varios días de comodidades Dakaroises. Cuando vuelves a tu casa después de tanto tiempo (7 meses) te fijas en cosas, otra vez. Cotidianeidades que se nos escapan a diario, se ven de otra manera en los ojos de un “extraño”. Lo primero que te choca como un tren de mercancías es el idioma, volver a entender absolutamente todo lo que escuchas a tu alrededor. Oír las estupideces de una guardia civil en el arco de seguridad, concretamente, lo comparto con vosotros pues soy hombre generoso, sobre como dejó anonadados a todos sus compañeros beneméritos con un vestido en la boda de uno de sus compañeros y la moña que se cogió; a grito pelado, mientras lo intercalaba con el martilleo de “Cinturones, botas, todo lo metálicoooo.
En la recogida de equipajes coincidí con el gran Rosendo Mercado, con todo su grupo, quise decirle algo pero después de día y medio de viaje…mejor ahorrar saliva.

 Mi equipaje no llegaba, hasta que caí en la cuenta que los vuelos internacionales, de donde venía mi maleta, no yo, tienen una “recogida especial “ . Un guardia civil, me pregunto que si llevaba drogas o armas, tabaco o semillas… llevaba tabaco, “droga?o solo tabaco” mmmhhh pensé en hacer la gracia de el tabaco es droga pero los aeropuertos me dan demasiado respeto sobre todo los que tienen policías dentro. Lo bueno vino cuando tuve que explicar lo que es el aceite de Karité (eso no pasa ni de coña pensé) pero le debí de parecer convincente. “El Karite es un aceite que se extrae de la semilla del árbol Vitellaria paradoxa  y bla blabla” Quizá el guardia usara karite para tener las manos hidratadas?Pensé para mis adentros mientras soltaba una sonrisa maliciosa. No sé cuanto karité pasaría por allí pero era lo más raro que llevaba en la maleta sin duda.

Estancia: Vuelves a casa y todo lo que era familiar se envuelve de un tono oscuro, no por el ambiente, si no por el color, sencillamente. En Senegal todo es brillante, los colores son brillantes de plástico chino (que no fino) y la ropa de la gente de todos los colores. Es un símbolo de África dicen, cuantos más colores más países.

 Mi trabajo en Senegal es la preservación de la biodiversidad de una reserva, tratar de mantener el equilibrio entre extracciones y regeneración a la vez que se mantiene el hábitat para la fauna salvaje. OK, vuelvo a casa y el monte es una plantación de eucaliptos, no un bosque, una plantación. ¿Cuándo ocurrió? Me pregunto, ¿cómo dejamos que pasara? Cuando el monte tenía más utilidad que la puramente maderera (para pasta de papel, la peor calidad) el monte no ardía como en los últimos años. No ardía por que tenía utilidad pública, para todos lo que lo explotaban, ahora son un montón de plantaciones en línea, menos útil para todos y sin ningún equilibrio. Volverán  los gonypterus a arrasarlos, no tengáis dudas, es una barra libre para los parásitos. Recuerdo conocer un chico francés en Montpellier que había pasado en bicicleta por la costa de España y había parado en Viveiro a pasar unos días antes de retomar el camino hacia Portugal. Le parecía un gran contraste la belleza del entorno y que el bosque estuviera tan degradado. Me iba a salir un “xa…” pero no supe que contestarle. A veces NO me levanto con ganas de invadir Polonia.

El resto de la estancia me la pasé de visitas a amigos, retomando buenas sensaciones de pasear a mi perra, abrir una nevera!!, o beber Estrella Galicia. Casi toda mis conversaciones giraron muy a mi pesar sobre mi estancia en Senegal. Lógico, acabada de volver pero tengo más cosas que contar que eso…no?

La vuelta a Senegal: Cuando estás 7 meses en un sitio y vuelves a tu casa para un mes solamente, pasas la 1 semana adaptándote, la siguiente disfrutándolo y las dos siguientes planificando la vuelta al sitio en el que estabas…Así fue…haciendo compras para mis “hermanos” africanos, compañeros de trabajo, y alguna sorpresilla que les llegará en breve. Y la visa biométrica. Ay la visa, el gobierno de Senegal creó una web desde la que es posible gestionar este documento. El problema es que no funciona nada bien, está frecuentemente saturada y los tiempos de respuesta son muy lentos, cuando los hay…Así viajé a Dakar, sin visa, con los dedos cruzados y el corazón a ritmo de cumbia. Darle la oportunidad a un poli corrupto de estafarte, teniendo razón!, y no inventándose tasas o leyes imaginarias es un caso poco corriente. Así me imaginaba a mí mismo, como un pescadito, o un caramelo para cualquier poli con pocos escrúpulos. La llegada al aeropuerto fue en tropel, empujando, amontonados, como reses camino del matadero. Solo les faltaban varas de sauce en la mano. En filas sin sentido esperamos nuestro turno, cada fila podía tener 3 o 4 personas en paralelo, la burbuja de espacio necesaria para cualquier europeo cuanto más al sur vas más pequeña se hace. Y con 30 kg de equipaje sudando la gota gorda, a punto de llegar a la oficina de visados un eficiente guardia senegalés, levantó la voz y nos permitió salir a todos sin visa, los cientos de personas que se apretujaban en el pequeño local del aeropuerto nos miramos sorprendidos. Una máquina no funcionaba bien, me pareció que realmente ya era un poco tarde y los guardias estaban un poco aturdidos con la que se les venía encima. Mañana por la mañana! Gritaban, no hay como un poco de solidaridad senegalesa.

No me gustan los aeropuertos, el de Dakar menos y las decenas de taxistas que te arrastran a sus vehículos menos. Es una lucha constante, me ví en tercera persona, discutiendo a grito pelado con los taxistas, convenciéndolos de que no me iba a subir en su taxi por más que me insistieran en que me conocían y así anduve media hora, hasta que me vista mi hostilidad hacia el transporte público senegalés dejaron de insistirme y de tirarme de las mangas de la camiseta. Cada taxi que paraba se ofrecía a llevarme pero ninguno sabía dónde estaba el Poulagou, el auberge donde me hospedaba, me senté hable con un grupo de senegaleses que también esperaban taxis y la suerte del viajero, un taxista si que sabía donde estaba, precio multiplicado por 5 eso sí, que después de una dura negociación dejo en 1000 CFA todavía un poco alto para la tarifa normal pero siendo “blanco” no puedes esperar más…


Llegué al Poulagou con olores a pescado, al mar que ya pod
ía escuchar y a cordero muerto. El Tabaski se acercaba y… es una historia que os contaré otro día.

sábado, 13 de abril de 2013

Lost

Quería seguir con una línea de presentar el país, comida, agua, gente…pero esta semana la actualidad se impone y me ha pasado un poco de todo. Os cuento: Me he quedado yo solo en el site de investigación que tengo asignado, el camino entre Nandoumary y Dindefelo que solía hacer con mi compañero Manu, me tocó hacerlo yo solo…sí amigos, el camino comienza con una dura subida hasta el plateau, sorteando piedras y ahora sí (que estoy en mejor forma) por fin puedo adelantar a las sesentonas cargadas como mulas de mina. El camino por el plateau es sencillo, plano y casi siempre en la misma dirección pero el camino desaparece entre afloraciones de laterita (una roca naranja de hierro) con lo cual perderse es bastante sencillo. Para complicar más las cosas salí de Dindefelo demasiado tarde y se hizo de noche a falta de media hora para llegar mi casa, apretando el paso, fustigado por el látigo de miles de años de miedos atávicos a depredadores nocturnos, por un hambre incipiente y por la consciencia de que no sería capaz de llegar a mi destino con una luz menguada y menguante; apenas un destello de una estrella lejana. Comencé a pensar cosas absurdas “se puede dormir encima de un árbol” o “podré hacer fuego con esas ramas” en medio de esto pensamientos cayó la noche, apreté el paso hasta empezar a sentir un dolor agudo en los gemelos, no importaba, el río de adrenalina que inundaba mi cerebro podría haberme hecho volar en cualquier momento si fuese necesario. Mantuve la tranquilidad porque era consciente de que iba caminando por el camino adecuado, camino adecuado?, seguro? De noche las referencias se pierden y las sombras que formaba la magra linterna que amablemente Paula me había dejado no me ayudaban a centrarme, 10 minutos sin mirar la brújula bastaron para darme cuenta de la realidad, ese camino no era el que me llevaría sano  salvo a mi casa. Perdido, sip, en una noche sin luna las estrellas se reían de mí. Reuní el poco valor que tengo y pensé que si me ponía nervioso mis posibilidades de encontrar el camino a casa bajarían. Dar la vuelta?Lo descarté enseguida, donde coger otro camino?Hasta donde caminar de vuelta?Ya cansado, empecé a no pensar con claridad, apreté absurdamente más aún el paso y llegué a un claro del bosque donde se perdía el camino, ojiplático, seguí recto hasta toparme con maleza que me impedía seguir caminando, se acababa el camino?En ese momento fui consciente de lo perdido que estaba, ni idea de la distancia ni de cuanto tiempo había caminado en la oscuridad.Dí un pequeño grito de impotencia, pero volvía a hacer una pequeña conjura; si entraba en pánico, me quedaría a dormir en el bosque entre savanas del plateau…Tenía suficiente ropa para hacerme una cama?Hago fuego?Ese ruido es de un león? Estos pensamientos aupados por el miedo se vieron apagados por una LUZ una luz de fuego salvadora, si hay fuego, hay gente. Siguiendo la línea de la maleza encontré la continuación del camino, apreté dientes, me ajusté mi inseparable mochila roja y me dí de bruces con un cerrado de una finca. Anduve hasta encontrar la choza con fuego. Llegué con la cara desencajada del esfuerzo, tanto, que la señora que abrió la puerta del kerenten, me ofreció agua con gesto entre asustada y sorprendida. Un tubab a esas horas!!Pues como en las películas de Hollywood su marido después de preguntar por la dirección de mi familia, me miró fijamente sin responder y con un leve movimiento de dedo señaló un grupo de chozas en el otro lado de la vertiente, 30 metros, a 30 metros de mi casa estuvo a punto de entrarme el pánico. Toda la carga de la mochila y de pensamientos oscuros se desvaneció como flores en otoño, me sentí ridículo, pero en casa, en mi casa. Se puede estar mejor?

domingo, 10 de marzo de 2013

Tubab




Parece que ya pasó un año, de manos heladas, de abrigos gruesos, de bufandas infinitas…solo 2 semanas chavales!!Y ya me creo un senegalés más.
Aquí todo va lento y rápido a la vez, quiero decir. Soy como un niño de 3 años, aprendiendo reglas sociales, dinámicas de trabajo y herramientas para la vida diaria…y no es fácil. La vida en Nandoumary es dura, para los locales y para un “tubab” más, a pesar de tener infinitos recursos más, aún más. Las condiciones higiénicas son muy escasas  y la ausencia casi total de electricidad  y bienes que poder comprar, además de los pequeños “lujos” de la vida diaria, como comer lo que quieras o grifos con agua. Estar a 40º y no entender a los locales que apenas hablan francés y la comida monótona…

Os preguntaréis¿Rober, como sigues ahí?¿Por que no te vas?

Pues por que vivir aquí es fantástico, unas cosas compensan las otras. Salir al brousse (monte/selva) y ver babuinos , chimpas, facóqueros, lycaones…si vas acompañado por Manu y Samba, el guía con su machete inseparable, lo hace mejor aún, caminando 6 horas todas las mañanas!!Y vuelvo a mi choza medio muerto/deshidratado y feliz!!Samba es una fuente de conocimiento de brousse inagotable, árboles,animales y todo lo que tenga que ver con el monte,él lo sabe. Lo escucho atentamente y lo observo con atención.”Cuando hablas, dices lo que sabes, cuando escuchas sabes lo que otros saben”

Los fines de semana bajamos a Dindefelo a comprar provisiones para toda la semana y darnos pequeños lujos como bocadillos de njiebe con mayonesa(alubias rojas con sofrito, está bueniiiiisimo!!) y cerveza FRIA!!!Mangos  papayas y lo que necesitemos en el bullicioso mercado del domingo. Todo eso lo subimos como sherpas por lamontaña…bueno, si una señora de 60 años con un saco de 20 kg de harina en la cabeza te adelanta subiendo…es un palo para el orgullo. Esto me devuelve a la tierra y me doy cuenta de que soy un tubab más, que los 20 niños con los ojos como platos que se apiñan en la puerta de mi choza no vienen a saludar sino a ver a un extraño animal peludo , bañado en sudor que lucha por respirar…

domingo, 24 de febrero de 2013

La llegada, 1º día

Aún no pasó un día, solo unas horas desde que dejé el aeropuerto de Yoff, medio aturdido con la espalda dolorida de cargar con 30 kg de mochilas y con el miedo/ilusión de zambullirme en un mundo que no conozco. La primera impresión es de país en guerra: ejército y policía por doquier en el aeropuerto. Son inofensivos, solo ponen mala cara y hablan con desdén. Ni siquiera les importó que el formulario de entrada al país estuviese medio cubierto, quizá demasiado tarde?o la cola que empujaba animosamente le apremiaba?Ni idea, el caso es que pasé sin mayores problemas y sin pagar absolutamente nada.BIEN.


Ya con el taxi la cosa se empezó a liar, después de una corta negociación accedió a llevarme a donde me hospedo por unos 5000 CFA, unos 8 €,tarifa nocturna y para turista; en la próxima negociación seré más duro. El hotel está en Al bourgi, en el centro, pero el taxi se dirigía hacia las afueras, cuando le preguntaba qué a dónde íbamos, la explicación era siempre entre wolof y francés que no llegaba a entender, fué el momento más incómodo. 1 de la mañana recién aterrizado y yendo en dirección contraria a mi destino, mi sentido arácnido empezó a funcionar a toda máquina, me acordé po un instante de todas las malas noticias que les pasaran a los turistas, voceadas por los informativos; cruzando calles desconchadas llenas de coches destartalados, no es sencillo romper estereotipos amigos!! Así que ahí estaba la parte conservadora de mi mente pensando como acabaría aquello y rememorando "consejos" de mis buenos amigos Balta y Toño, hasta que el amigo Abdul, el taxista, giró en la calle más desconchada, lúgubre y amenazante que mi mente recordaba hasta el momento pasó entre dos buses sin cristales hasta que llegamos a una gasolinera... llenó el depósito y me volvió a preguntar que a donde iba. Solo pude reírme. El peugeot tuberculoso en el que íbamos se transformó en un ferrari, las calles/bache en autopistas de gominola y pensé en lo estúpido que acababa de ser pensando aquel tipo de cosas...
Es cierto que no me gusta sentirme como un turista aunque lo sea ahora mismo. Fui siguiendo el carrusel de playas, privatizadas, al lado del puerto y de barrios populares en los que se mezclaban vendedores ambulantes, taxistas...y más vendedores ambulantes y taxistas. Dakar en domingo, mañana veremos!



 El martes iré a mi destinación final en Dindefelo, puede que antes a un festival de música en Kedougou :). Y empezará el Senegal de verdad, el que tengo más ganas de ver, monte, sabana y ciudades más pequeñas. Las grandes ciudades hiper turísticas se parecen mucho las unas a las otras, sin ofender.

Me voy a comer algo, aunque a 28ºC no es que me apetezca mucho, gracias a todos por los ánimos y los buenos deseos. Ya veis que no es pa' tanto!



martes, 19 de febrero de 2013

El comienzo

Nunca fui un amante de hacer maletas, me cansa profundamente pensar qué meter, cómo¿se me olvida algo?...me estresa aún más que me corrijan cuándo lo estoy haciendo; aunque, después, cuando necesito algo, siempre está en el fondo o tiene pasta de dientes por encima...Es por todo esto que nunca acabo de deshacer la mochila, ella está en su rincón, abre los ojos y me dice algo; un susurro, no entiendo nada. Me acerco y vuelve a cerrar los ojos. Supongo que quiere salir, como un perro urbano, exige su paseo, su aventura, necesita ulisquear otras mochilas. Le reconforta escuchar mi aliento agitado y las bañeras de adrenalina que desbordamos los dos cuando comenzamos una nueva aventura...

Si amigos, esto comienza a andar, mi mochila y yo estamos preparados. Aún me quedan muchas despedidas de gente que no he podido ver todavía, y de otra que no podré ver hasta que vuelva. No sé si os podré saludar a todos, pero desde aquí lo hago y la haré. Espero seguir saludandoos desde Senegal, o desde donde sea. No tendré un gran acceso a internet así que no podré escribir mails o en el blog frecuentemente. Lo cual tampoco echaré mucho de menos, si lo que obtienes a cambio merece el sacrificio de una vida fácil, no lo dudes.


Tengo el síndrome de las 2 semanas. La semana anterior y la siguiente a hacer un viaje así es el tiempo en el que más echas de menos pequeñas cosas y el que menos disfruto. Después todo va mucho mejor :) Así que tenéis que disculpar una entrada tan emocional.

Para rematarla: os dejo una buena canción da terra! :)

Me voy el sábado pero volveré!