Cuando desperté ví los inexpresivos ojos amarillos de una cabra.
Aquella maldita cabra había estado toda la noche intentando acabarse los
escasísimos restos de un bote de mayonesa, con el consiguiente ruido que
aquello generó, recuerdo vagamente haberme levantado para espantarla,
intentando a la vez no despertar a las compis de viaje que increíblemente
todavía dormían; ASHA, ASHA!!Grité, palabra que en Senegal conoce todo
rumiante, universal, quiere decir que si no te mueves te vas a llevar una
pedrada, es lo que mejor funciona en este país sin lugar a dudas. La cabra
cedió y malhumoradamente dejé el bote unos metros más lejos, funcionó. Pude
seguir durmiendo en aquel suelo inesperadamente confortable.