Tan sencillo como
tocar un interruptor y… alehop!abracadabra! Como un truco de magia cotidiano,
las luces se encienden, las vitrocerámicas funcionan, los móviles cargan, las
televisiones comienzan su cansina letanía
y un largo y diario etcétera. Tan normal es la electricidad en los
países del norte que no nos damos ni cuenta de su importancia, imaginad por un
momento vuestras propias vidas sin energía; teles que no funcionan, farolas
apagadas, neveras que no enfrían. No solo comodidades ya habituales si no
aumento de crimen, accidentes, atropellos, …en definitiva el caos.
Dindefelo no
tiene acceso a la red eléctrica senegalesa, incluso en Dakar los cortes de
electricidad sin ser frecuentes, no son raros. Tambacounda, St Louis,
Kedougou...todas las ciudades de cierto tamaño en Senegal y me atrevería a decir que de toda África tienen
cortes de electricidad de cuando en cuando, más en la época de lluvias en la
que ahora estamos. El acceso a la energía es uno de los factores claves en el
desarrollo de este continente.
Suena el móvil, SMS, “Se puede cargar en el
campamento Villagois!!” Para allá
vamos!Acudimos en tropel, a la llamada, no de la selva si no de la
electricidad. El enchufe, ya erizado de cargadores chinos de móvil “boom boom”, es posible que tenga sitio para
un par de cargadores más… o no…un pitido amenazador del transformador, un segundo pitido anuncia
que la fuente que manaba una débil energía está ya acabada. El encargado del
campamento de turno, sabedor de nuestra necesidad, de nuestra dependencia
psicológica y laboral, nos vacila, no nos deja cargar o sencillamente no está
cuando se supone que debería hacerlo. Los de los campamentos tienen neveras que
enfriar, móviles que cargar y luces que encender también, la eterna lucha…
¿Eterna?Ya no!Uno
de los proyectos más ambiciosos del Instituto, la creación de una estación
biológica El CREFID, un centro de investigación con residencias para
investigadores externos al IJGE e internos, laboratorio, edificio para la
docencia, baños, y además un equipo de
24 baterías adornadas con un enorme paraguas de placas solares. Genial!Ya
podemos trabajar en paz. Le quita un poco de encanto el acceso tan sencillo a
la energía, pero volver a ver funcionar una nevera me provoca una sonrisa.
Me gustaría decir
que los “locales” se libran de esta adicción pero no es cierto. Los “locales”
vienen a nosotros para recargar móviles que es muy posible que no puedan usar
por falta de cobertura y aun así los recargan para escuchar música. A cualquier
hora puede llegar alguien a tu puerta, horario de 7:00 a 22:00 para dejar
móviles. Es lo único, no parecen necesitar farolas ya que siguen habitualmente
los ritmos de noche/día y si hay algo que hacer a oscuras parecen tener la rara
habilidad de ver en la oscuridad. No hay necesidad de energía para más ya que
pocos tienen, ordenadores portátiles, televisión o neveras y solo los
campamentos turísticos necesitan electricidad para las neveras y luces de los
turistas que comienzan a llegar.
¡ Julio! Comienza
la temporada alta de turismo. Como le afecta a la gente de Dindefelo ya es otra
historia que contaré en otro momento.
Yo me despido ya,
pues mi dosis diaria de electricidad comienza a hacer el efecto deseado.